La reciente publicación del “cablegate” en wikileaks nos ha recordado el inmenso déficit democrático de las sociedades occidentales y el secretismo con el que nos dirigen nuestros gobiernos.
No se trata sólo de favores recíprocos entre gobernantes. Los parlamentos nacionales legislan al son del compás americano, y los jueces se ven sometidos a las presiones del ejecutivo que frente a las cámaras afirma el respeto de las decisiones judiciales.
La separación de poderes murió hace tiempo. Los gobernantes ocupan sus puestos en el parlamento, al tiempo que condicionan la composición de los órganos fundamentales de la judicatura.
Por si fuera poco, quienes alcanzan el poder carecen de la formación necesaria para el ejercicio de su cargo, o de muchos otros de menor responsabilidad. La formación universitaria no es necesaria para ser ministro, diputado o presidente. Tampoco saber inglés. Basta la dedicación constante al partido (del color que toque) para ascender y llegar, antes o después, a desempeñar un cargo de responsabilidad pública.
De esta forma dejamos nuestro gobierno en manos de aquellos a quienes no confiaríamos el gobierno de nuestras casas ni mucho menos de nuestras empresas.
Y estos gobernantes, incapaces, inconsistentes, se ocupan de mantener el statu quo sin que los votantes muestren el menor atisbo de inconformismo.
Qué mejor muestra que un botón.
La Ley para la prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, aprobada en el primer semestre de 2010, introdujo un endurecimiento severo de las reglas de juego. Entre otras novedades, se introdujo la vigilancia reforzada de las operaciones realizadas por los PEPs (politically exposed person).
¿se imaginan quienes quedaron excluidos de los mecanismos de vigilancia reforzada?
Los de siempre. Los políticos nacionales.
En este cachondeo sólo el grupo IU-ICV se atrevió a proponer una en enmienda, gustosamente rechazada por la cámara, en la que proponía la inclusión de los políticos nacionales entre los sujetos de mayor riesgo en materia de blanqueo.
Será porque en España no hay corrupción, ni blanqueo, ni políticos de dudosa moral, … no?
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